"... Hay una escalera de mano.

La escalera de mano siempre está ahí

colgando inocentemente cerca del costado de la goleta...

Vine para explorar el naufragio...

Vine para ver los daños que ha habido

y los tesoros que se han conservado..."





Adrienne Rich

LA INMERSIÓN EN LOS RESTOS DEL NAUFRAGIO















miércoles, febrero 11

Sector 5

10 – Septiembre – 2007

El sector 5 del Hospital Psiquiátrico es desoladoramente iluminado, por los enormes ventanales entra una luz blanca que desnuda la oscuridad profunda en la que sus pobladores habitan. Se tiene la impresión de haber llegado a un campo de batalla, después de la guerra, donde están los sobrevivientes de una lucha feroz, los que perdieron, los que quizá hubiesen preferido morir. El deterioro es general, en los más afectados se ve el destino de los que aún se sostienen en esta guerra interminable contra una enfermedad tirana e imbatible.

Es la primera vez que vengo al Psiquiátrico, este lugar tan olvidado del mundo, tanto que muchos viven toda su existencia sin saber que existe, aquí y en todas las ciudades del mundo. Este territorio cargado de estigmas monstruosos, de leyendas espeluznantes por la conceptualización fantasmagórica que ha elucubrado la cultura en torno a él y que persiste en el imaginario colectivo. Debo decir que el Psiquiátrico no es terrorífico ni atemorizante..., el Psiquiátrico es triste. Profundamente triste. Eminentemente triste; puesto que las personas que aquí se encuentran internadas son la encarnación del abandono. Se les ve abandonados de sus familias, de la sociedad, de sí mismos..., de Dios.

Y uno se pregunta dónde está Dios, porque en la felicidad de otros ya no se le reconoce, en ella sólo se reconoce la injusticia. Sin duda que ese magnánimo ser que el hombre se ha construido, explicándolo con dotes de inagotable bondad, sobreexcedido de misericordia por la raza humana, carece de ojos..., aunque tal vez tenga oídos... y por eso rezamos.


No hay comentarios: